Share in your social networks:
Opinión

El Agua: ¿bien o mercancia?

By Carlos Alberto Diaz

El agua, ¿un recurso escaso?
Sin duda quienes certifican la escasez de agua, lo hacen en relación con la cantidad de agua disponible para ser utilizada por el hombre, fundamentalmente agua dulce, no congelada y de superficie. Y la degradación del medio ambiente, el derroche, la contaminación, el incremento del uso industrial y agrario, el crecimiento demográfico, con el consiguiente incremento de la demanda y el estancamiento de la oferta, son argumentos más que suficientes para que inteligencias honestas llamen la atención sobre el uso irracional del recurso.

Sin embargo, es necesario identificar las raíces de los problemas y, con ello, quiénes se benefician económicamente con la transformación paulatina de un elemento vital como el agua. La abundancia o la escasez de un producto en el mercado determina, junto a otros factores, su precio y si algo tiene valor para la lógica del capital es el precio.

Valor y precio
Siguiendo a Adam Smith, el padre del liberalismo: “la medida del valor de las mercancías es la cantidad de trabajo en ellas insumidas, y la única medida invariable es el trabajo humano”. Aplicando esta premisa, el agua en estado natural carecería de valor. Pero es a partir de satisfacer necesidades humanas que empieza a conformarse la cadena del valor, la primera a satisfacer es la alimentaria, por la cual el individuo empieza a “gastar” una cantidad de energía (en forma de trabajo) para proveerse de este insumo.

Por otra parte, para que un producto tenga un precio, debe existir un proceso de compra-venta en un tiempo y lugar determinado, ese lugar de intercambio es el mercado. “Como el trabajo es lo único que no varía de valor, sólo el trabajo es el tipo último y real por el que se calcula y compara en todo tiempo y lugar el precio de todos los artículos. Siendo este su precio real, el dinero es únicamente su precio nominal” (A. Smith). Así, en el mercado del agua, el precio fluctuaría (según Marx) de acuerdo con las variaciones de “la oferta y la demanda”. Pero esa fluctuación se daría en relación con su valor. Surgen entonces varios interrogantes: ¿existe o no un mercado del agua?, ¿hay o no una ley de oferta y demanda, en la que el precio del agua se obtendría por interacción de ambas?

*Distribución *
En la mayoría de los foros sobre el agua, se reitera como problema central “la mala distribucion de este recurso”. Existen en el mundo casi 6.314 millones de personas que no tienen acceso al suministro de agua apta para el consumo, mientras que otros 1.700 millones no tienen un sistema adecuado. No es casual que África sea el continente con mayores índices de problemas por la ausencia de inversión en infraestructura sanitaria, así como que posea terribles tasas de morbi-mortalidad infantil y adulta, crisis alimentarias, de empleo y de salud.

Esta realidad contrasta con el derroche generado en las ciudades ricas del mundo, aunque en sus periferias las tasas de enfermedades de origen hídrico se asemejan más al continente africano que a las de sus privilegiados vecinos.

Y aquí se pone en evidencia que los problemas del agua en el mundo no son otros que los problemas de distribución del ingreso: es la pobreza la que afecta la calidad de vida de las personas, determinando la relación entre salud-enfermedad, y el equilibrio entre la vida y la muerte.

Concepciones cooperativas en la prestación de servicios públicos
Pero hay otros modelos, como la prestación del servicio de agua potable a través de la gestión de usuarios organizados bajo la forma cooperativa (como sucede en la ciudad de Villa Carlos Paz, Córdoba).

Allí lo que rige es la acción: en la prestación de los servicios de agua y cloacas, son los propios usuarios organizados en su cooperativa los que brindan los servicios a través de la construcción de las obras básicas, sin que ello signifique una transacción comercial ni de mercado: la prestación del agua potable no se compra por un precio, sino que se intercambian valores entre el asociado y la Cooperativa.

La esencia misma del cooperativismo define el marco conceptual del accionar económico de sus miembros en relación con la prestación del servicio público de agua potable, definiendo al agua como “bien social” en contra de las concepciones mercantiles que la transforman en “bien de mercado”, en definitiva en una “mercancía”; nada más lejos de la prédica y la práctica solidaria de los cooperadores que, al intento de priorizar los objetos por sobre las personas –como sostienen los sectores beneficiarios de la gestión mercantil del agua–, le oponen la lucha de años de experiencia eficaz por preservar el medio ambiente y los recursos naturales. Y siendo el agua el sustrato donde se generó y se desarrolla la vida, es un ámbito privilegiado para la construcción de un proyecto propio que, junto con la preservación del agua, preserve el desarrollo de la humanidad toda.

Carlos Alberto Diaz fue secretario del Consejo de Administración de la Cooperativa Integral de Villa Carlos Paz, Córdoba.



There are 0 comments
For security reasons you need to type the text displayed in the following image captcha