Desde el Encuentro por la Unidad Latinoamericana, y como integrantes de Buenos Aires para Todos en Proyecto Sur, creemos necesario dejar asentada nuestra posición a respecto de la postura de nuestro diputado, Claudio Lozano, frente al conflicto agropecuario y a las nefastas acusaciones que ciertos personeros – vaya uno a saber de que intereses -, vertieron injustamente en su contra.
La posición de Sergio Ortiz (PL – Córdoba), publicada no casualmente en Pagina/12 el lunes 7 de julio, es de una ignorancia alarmante.
En primer lugar, caratular de justo al actual proyecto de retenciones móviles es de una irresponsabilidad total y demuestra el profundo desconocimiento del mismo. Desde Buenos Aires para Todos hemos trabajado, discutido y elaborados distintos materiales y, desde el inicio del conflicto, se inicio un proceso de debate constante a respecto no solo de la situación del sector agropecuario sino del escenario político que se abrió y de las falsas antinomias que plantea.
Infelizmente desde la ciudad de Buenos Aires no logramos masificar ese debate y este es un error que asumimos. Nuevamente, fueron los medios de comunicación que se encargaron de contribuir a la confusión generalizada, de acuerdo a sus intereses, e incluso tuvimos que soportar una campaña de desprestigio hacia la figura de Lozano por parte del ahora kirchnerista, Pagina /12, casualmente en el momento en que denunciamos el negociado detrás de las retenciones móviles que sigue privilegiando a las trasnacionales exportadoras de cereales, que estafan a los productores agropecuarios pero que, principalmente, estafan al Estado (con la connivencia de los funcionarios de turno).
En segundo lugar, siempre estuvimos a favor de las retenciones, no solo móviles sino también segmentadas. Pero no se puede defender al proyecto K como una medida nacional y popular (y mucho menos revolucionaria) desde ningún lugar por donde se lo mire. Y esto no quiere decir apoyar ni el desabastecimiento, ni la alianza de la Federación Agraria con la Sociedad Rural, y mucho menos los infames cacerolazos que pedían que se vayan los “terroristas de los 70 en el gobierno” (que ojalá los hubiera o mejor dicho, ojalá los pocos que están todavía siguieran representando la ideas que en algún momento quizás representaron).
En este sentido, nos negamos a caer en el planteo gobierno u oligarquía (ya que no hay dicotomía, como quedo demostrado), pero tampoco en el de ciudad o campo (en un intento de revivir un “unitarios o federales” vaciado de contenido, que tampoco es real). En ambos casos, los intereses del campo popular no encuentran expresión, o por lo menos los intereses de aquellos que todavía creemos que es necesario un cambio radical en las estructuras de poder, sociales y de producción del país.
Jamás nos aliamos a la oposición por derecha como plantea Ortiz en su carta, siempre tuvimos postura propia junto a otros diputados (como los compañeros del bloque Si) y siempre expresamos que la salida del conflicto no se iba a dar contribuyendo a un aglutinamiento anti K. Es por eso que en el Congreso se presentó un tercer dictamen, que no era el oficialista y mucho menos el de “la oposición”, como le gusta decir a Clarín, desconociendo como era de prever una opción verdaderamente superadora del conflicto de acuerdo a los intereses de un Estado en serio, o sea, de todos.
Por último, en relación al voto de Lozano, nos limitamos a invitarlos a visitar www.buenosairespt.org.ar, donde encontrarán sus fundamentos y un pormenorizado recuento de su labor legislativa. Desde ya la acusación de traidor solo puede venir de una mente desvariada, que no tiene la menor idea de lo que esta sucediendo y que tampoco le preocupa saberlo, y lo que es peor para Proyecto Sur, que tampoco le preocupa dar un debate interno si es que realmente cree que hubo un error (como quizás muchos compañeros piensen), sino que apunta a destruir en un momento donde ya no hay margen para que sigamos dilatando una construcción política seria y transformadora.
Si el voto de Lozano fue un error, habrá sido un error táctico y no estratégico. Y en todo caso, no seria solo su responsabilidad sino que trasluce la falta de una organicidad nacional, de mecanismos de discusión y de construcción política. Pero aún así debemos rescatar y destacar el proceso que sí se vivió dentro de Buenos Aires para Todos y donde empezamos a transitar este necesario camino. Con errores, con falencias, un poco oxidados y anquilosados quizás, pero con la fuerte convicción de seguir avanzando.
Creemos que es necesario contribuir a este proceso y no desmoronarlo. Proyecto Sur y Buenos Aires para Todos necesitan crecer y para eso necesita participación. Tenemos en nuestras manos una herramienta que hace años no teníamos, no la desaprovechemos, no la regalemos ni la vendamos, de nosotros depende.
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